Conexión mente, cuerpo y alma

El Árbol de la Vida representa una estructura espiritual, pero también psicológica, biológica y de todos los ámbitos de nuestra realidad. Ofrece una visión holística de la salud integral del individuo en todos los ámbitos. 

En la línea central, la columna vertebral del árbol, se conectan cuatro dimensiones fundamentales representadas por las sefirot de Keter, Tiferet, Yesod y Maljut. Su unión nos muestra la interconexión entre el alma, la mente y el cuerpo para lograr una salud integral. Gracias a la interpretación del Árbol De La Vida podemos comprender la conexión, conocernos a nosotros mismos y evolucionar hacia nuestra unión con el Infinito.

Como resumen de estas dimensiones, ampliamente estudiadas dentro de la Cábala y que hemos tratado en distintos artículos de este espacio, entendemos a Maljut como la dimensión biológica y material del sujeto; representa el plano físico donde interactuamos y todo lo que sucede, ocurre en esta dimensión. Es en ella donde comienza el ascenso por la columna central del Árbol De La Vida.

En Yesod, la segunda dimensión del árbol, es donde todas las dimensiones superiores interconectadas se unen al plano físico de Maljut, representa la conexión entre lo divino y lo terrenal en el plano cosmogónico. También supone la conexión con el entorno social. En esta dimensión situamos las habilidades interpersonales del individuo

En Tiferet, la tercera dimensión del árbol, considerada como la belleza y la armonía, situamos el corazón como centro emocional y conexión entre la mente y el cuerpo. Esta dimensión supone el punto más elevado del nivel del alma psicológica y es dónde situamos todas las habilidades intrapersonales del sujeto.

La dimensión superior, Keter, la más elevada del árbol representa la fuente de la Luz Divina y la sabiduría infinita. Es la consciencia pura y la transcendencia de la realidad material. La Luz del Infinito entra en nuestra realidad a través de esta Sefirá. Como es un nivel tan elevado, el individuo filtra mediante las Sefirot de Jojmá y Biná (sabiduría y entendimiento).

Por tanto, desde la Cábala, se ordenaría la práctica de la salud integral empezando por el cuerpo biológico prestando atención a nuestro cuerpo físico practicando el autocuidado, como una alimentación saludable, el ejercicio físico y el descanso adecuado. En segundo lugar se debe trabajar toda la dimensión interpersonal teniendo unas relaciones equilibradas y cuidándolas, para ello es esencial cultivar habilidades sociales como la asertividad o la empatía. En tercer lugar se debe poner el foco en el trabajo interior, que hace referencia al tener una buena autoestima y a todas las habilidades intrapersonales, como son el conocimiento de uno mismo, la autoestima, autoconfianza y motivación.

Por último, está el trabajo más profundo, el del equilibrio de la mente mediante el trabajo interior y la conexión con nuestra esencia espiritual practicando la meditación, la contemplación, las buenas acciones y el estudio de la Torá. Este trabajo se debe hacer siempre en consonancia con una armonía en las dimensiones inferiores y es el que nos llevara rumbo a Kéter y a la conexión con nuestro Yo Infinito en unión con El Creador. 

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