aprendecabala.com

Biná: el entendimiento que da forma a la luz

Biná es la tercera sefirá del Árbol de la Vida. Recibe el destello de Jojmá y lo convierte en algo que se puede comprender, y actúa como el filtro que protege a la persona de una luz que no podría soportar.


Biná (בינה) significa entendimiento. También puede traducirse como inteligencia o capacidad de razonar. Es la tercera sefirá del Árbol de la Vida y cierra la tríada superior, la de la conciencia más elevada, junto a Kéter y Jojmá. Ocupa la columna izquierda, la que da forma y pone límites.

La palabra suele relacionarse con bein, «entre». Entender es saber distinguir una cosa de otra, ver qué se deduce de algo y qué no.

Jojmá y Biná

Los cabalistas describen Jojmá y Biná como una pareja inseparable, a la que llaman Abba e Imma, el padre y la madre. Jojmá es el destello inicial, un punto de sabiduría todavía sin desarrollar. Biná recibe ese punto, lo amplía y le da forma, como un vientre que acoge una semilla y la convierte en un ser completo. Por eso se compara Jojmá con la letra yud del Nombre de Dios, un simple punto, y Biná con la primera hei, una letra que ya se extiende en anchura y en longitud.

La información que una persona recibe desde Jojmá permanece en lo profundo de la conciencia y va saliendo a la luz de forma gradual. Si llegara toda de golpe, la mente no podría sostenerla. Biná es el filtro que regula ese paso: convierte la intuición en comprensión y permite que la luz llegue a las siete sefirot inferiores, las de las emociones y la acción.

La red de seguridad del alma

El Talmud cuenta que cuatro sabios entraron en el Pardés, el huerto de los secretos de la Torá (Jaguigá 14b). El segundo de ellos, Ben Zomá, «miró y fue dañado», y la tradición entiende que perdió la razón. Desde la perspectiva de esta sefirá, su problema fue que no pudo integrar tanta luz. Una luz excesiva puede cegar o destruir. Biná es la red de seguridad que permite recibirla sin que el juicio de la persona se quiebre.

Esto tiene una lectura muy práctica. Comprender algo de verdad no consiste en acumular información, sino en poder relacionarla con lo que uno ya sabe y en traducirla a la propia vida. Quien recibe ideas muy elevadas sin haberlas asimilado puede terminar más confundido que antes de recibirlas.

Biná en los mundos

En el plano cosmológico, Biná se corresponde con Briá, el mundo de la creación. Los Tikunéi Zóhar lo expresan con una fórmula muy citada: la madre superior anida en el Trono, es decir, Biná se manifiesta en el mundo de Briá. Por arriba, Briá se une con Atzilut, el mundo de la emanación, que pertenece ya al plano infinito. Por abajo, enlaza con Yetzirá, el mundo de la formación, que en el plano psicológico corresponde a nuestra capacidad de sentir y razonar.

Las cincuenta puertas del entendimiento

El Talmud enseña que se crearon en el mundo cincuenta puertas de entendimiento y que todas fueron entregadas a Moisés menos una (Rosh Hashaná 21b). Los cabalistas las asocian con Biná. Cuarenta y nueve pueden atravesarse con estudio y trabajo interior. La quincuagésima queda fuera del alcance humano y recuerda que hay un límite que el entendimiento no puede cruzar.

Sigue estudiando. Tienes más artículos en la sección Artículos y los estudios en vídeo en el canal de YouTube. Si empiezas desde cero, el curso gratuito de introducción es el mejor punto de partida.